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¡Manos a la obra!

Revista Susana

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Es tiempo de ponerse a trabajar en el jardín y aprovechar los primeros rayos de sol para poner lindo ese amado rincón de la casa. Que tareas realizar, que se puede plantar y hasta como hacer una mini huerta.

Septiembre es un mes ideal para poner manos a la obra en el jardín, porque los días son más largos y las temperaturas tienden a ser más estables. En esa época comienza a subir la temperatura del suelo, lo que facilita el enraizamiento y, por ende, el desarrollo de las especies.

Con todas las herramientas a disposición es hora de poner en marcha las tareas, que son muchas y variadas. Para empezar hay que realizar una limpieza general. Es decir, sacar partes muertas de plantas y hojas secas. Esto es muy importante porque en los desechos se retiene mucha humedad, que colabora en la proliferación de enfermedades.. Además hay que eliminar malezas o yuyos. Para impedir su expansión en sectores donde no crece el césped, se pueden poner plantas tapizantes, como hiedra, vinca, festuca o pasto inglés.

Pero hay más. Es preciso practicar una poda de formación. ¿En qué consiste? En despuntar y cortar ramas molestas o muy largas. Se hace para mantener o recuperar la forma natural de las especies que lo necesitan. Rosales y especies con floraciones invernales prolongadas (como la estrella federal, el membrillero japonés y el jazmín amarillo) están en la lista. Si bien el día tradicional para la poda de rosales es el 9 de julio, hay una antigua teoría que señala las bondades de realizar esa tarea a principios de septiembre. También es el momento de revisar el controlador de riego para aumentar la periodicidad y si el riego es manual, comenzar a incrementarlo tanto en el césped como en los canteros. Por último, es época de fertilizar con humus  y renovar el sustrato con materia orgánica para la nueva temporada.

Flores, arbustos y más.

Una vez finalizadas las tareas de orden y limpieza, la tierra está lista para renovar su aspecto. es la época perfecta, entre el receso y el comienzo de la brotación, para transplantar, dividir plantas grandes y generar cambios de macetas. Un consejo: para realizar transplantes es preciso renovar la tierra y abonarla, para que la planta se adapte lo más rápido posible a su nuevo lugar. Hay muchas especies que se pueden reproducir a partir de ejemplares existentes. Es el caso de los crisantemos, el Sedum spectablis, y la Thalia dealbata. ¿Cuándo se  usan semillas? Cuando se busca preservar una especie o la descendencia de una planta en particular o frente a la necesidad de forestar un espacio muy grande. Este método tiene sus desventajas: requiere mayor cuidado en las condiciones de riego y de suelo. Pero es más económico. La alternativa, claro, es comprar los plantines.

Algunas especies para tener en cuenta al diseñar un jardín tan colorido como perfumado son la schefflera, que vive feliz con un nivel de exposición de luz moderado, sin llegar a los extremos de sol y sombra; la dodonea, ideal para espacios con pleno sol donde se quiere dar un toque de color; el formio, al que su exuberante forma ha convertido en una de las plantas de moda; el laurel de flor, un arbusto que alcanza un porte importante e impacta con su abundante floración; la abelia, que tolera el sol intenso con poco riego, razón por la cual es ideal para terrazas; y el azarero enano, que ofrece un aspecto muy prolijo con bajo mantenimiento.

Si el espacio verde es pequeño, como un balcón, una terraza o un patio, las opciones viran hacia las especies de porte mediano o que resisten podas, para mantener controlado su desarrollo. Por ejemplo: rosas, viburnum, jazmines, eugenias, pitosporum: herbáceas como agapantus, hemerocallis, iris, éricas y plantines como alegrías, corales y petunias. También, los geranios, las verbenas, las gazanias, las lantanas (herbáceas perennes, que no hay que cambiar), resistentes y con floración durante casi todo el año. Una sugerencia: para generar mayor volumen y movimiento se pueden armar jardines verticales, pérgolas, y espacios especiales con un banco, fuentes, esferas de fibrocemento o esculturas decorativas.

Consejos de experto.

>El momento óptimo para regar es la mañana, para evitar los hongos de la humedad nocturna. A las plantas de interior hay que regarlas con agua tibia.

>Cubrir el pie de las plantas con algún material liviano, como la corteza de árbol. Esto protegerá las raíces y el cuello de cambios bruscos de temperatura.

>Mantener la limpieza en el jardín, ya que las hojas secas retienen humedad, que favorece la proliferación de enfermedades.

>A la plantas en maceta hay que hacerles una poda, renovación total de sustrato y recorte de raíces dada dos o tres años.

>Al momento de plantar, hay que agregar materia orgánica al suelo y no dejar espacios de aire ente la tierra y las raíces.

>El riego: en otoño-invierno, una o dos veces por semana. En primavera, dos o tres veces por semana. En verano la frecuencia debe ser diaria.

 

La huerta en casa.

Tener al alcance hiervas aromáticas, verduras y frutas frescas no solo es posible, además es muy recomendable. Y la falta de espacio no es escusa, porque hasta en un balcón se puede armar una huerta capaz de satifacer a una pequeña familia.

Hay que tener en cuenta que el espacio destinado reciba, por lo menos, cuatro a cinco horas de sol, ya que la gran mayoría de las especies de huerta lo requieren. Luego, es muy importante seleccionar especies que nos gusten pero que a la vez brinden un sistema de autocontrol de plagas, para no usar químicos. No pueden faltar ciboulette, ajo, cebolla, caléndulas y lavandas. Si a pesar de todo aparece una enfermedad hay que recurrir a remedios caseros a base de ajo, de ortiga, etc.

Cuando los metros no abundan, hay que mirar a los costados. las paredes, claro. son superficies ideales para armar, con unos cuantos estantes, una huerta vertical con aromáticas. Esto es muy práctico porque no ocupa mucho espacio.

En cuanto a la disyuntiva entre semillas o plantines, los expertos explican que utilizar semillas resulta más económico, aporta más cantidad de plantas, permite elegir la especie adecuada y nos aseguramos de que fueron tratadas con químicos. En cambio, al comprar plantines, evitamos los riesgos postsiembra y tenemos que esperar menos tiempo para la cosecha. Eso sí, resulta algo más caro. Lo ideal es combinar las dos formas, pues hay algunas especies que son fáciles de producir desde semilla, como la rúcula y la radicheta, y otras no. Además, no todas se consumen en grandes cantidades. Por otra parte, los plantines son muy útiles cuando se ha pasado la época de siembra. Y si se alternan cultivos de la misma especie en plantines y en semillas, se obtendrá una cosecha continuad: durante toda la temporada habrá verdura fresca lista para servir.


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