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El verde gana otra dimensión

Jardines Verticales.

2020-10-22 | Puro Paisajismo

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El aumento de espacios construidos ha obligado a profesionales a buscar nuevos soportes para el material vegetal en las ciudades.

Si bien las plantas trepadoras y enredaderas se utilizan desde mucho tiempo atrás, la técnica de jardines verticales ofrece una diversidad de colores y texturas que jamás se hubiera podido lograr con dichas plantas.

Los primeros acercamientos se realizaron con algunas macetas suspendidas en altura, pero nunca llegaban a cubrir la totalidad de la superficie.

Aun así la técnica no logro mayor difusión hasta el año 1988, cuando el botánico Patrick Blanc creó un sistema que imitaba al crecimiento de plantas en montañas y zonas rocosas, con pequeñas cantidades de tierra.

Bajo la premisa de que solo el 5% de los tejidos de una planta son producidos con materia extraída del suelo ( el 95% restante proviene de la fotosíntesis), se reprodujo la principal función que cumple el suelo, diseñandoles un sistema de sostén.

Para ello diseñó una malla de tela a través de la cual se distribuirían los nutrientes disueltos en agua. Luego seleccionó especies que toleraran dichas condiciones, además de soportar los fuertes vientos en las alturas de edificios.

Así logro un efecto que imitaba a las tradicionales plantas trepadoras, con un juego de colores y texturas de gran impacto.

La originalidad pictórica obtenida y la innovación de la técnica le dieron mucho éxito, habiendo intervenido obras de grandes arquitectos como el Museo del muelle Branly de Jean Nouvel.

La técnica obtuvo gran difusión en todo el mundo. Algunas obras relevantes fueron la  Caixa Forum, en Madrid, El jardín de los tapices que formó parte de la Exposición Internacional del Agua realizada en Zaragoza, o la fachada de Les Halles en Avignon.

Luego se realizaron modificaciones de la técnica original, mezclando técnicas usadas originalmente con macetas suspendidas en altura. De esta manera se logra el mismo impacto, con sistemas constructivos mucho más sencillos, además de aumentar en gran medida el número de especies utilizadas.

Por otro lado la técnica aporta numerosos beneficios ecológicos, ofreciendo aislación térmica y sonora a los edificios que le ofician de sostén, retiene polvos atmosféricos contaminantes y reduce el efecto isla de calor en las ciudades.

Algunas cuestiones importantes en la construcción son la impermeabilización de las superficies a cubrir, el correcto dimensionamiento de las estructuras de sostén y la selección de especies que puedan tolerar la incidencia solar que tenga el lugar, además de los fuertes vientos propios de las alturas.

Si bien hasta la actualidad la técnica no ha logrado un uso masivo en la Argentina, su gran originalidad ha sumado muchos adeptos que poco a poco comienzan a animarse a este tipo de técnicas innovadoras.  Al menos ahora la falta de espacio ya no es una excusa para armar un rincón lleno de verde en nuestra casa u oficina.

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